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ENTREVISTA AL DIRECTOR DEL IVIA, ENRIQUE MOLTÓ

“Este  aniversario es el resultado de una apuesta de 150 años por la investigación pública en favor de la aplicación del conocimiento científico en nuestra agricultura”




Enrique Moltó es Dr. Ingeniero Agrónomo y diplomado en Informática por la Universidad Politécnica de Valencia y en la actualidad Director del IVIA. Ha coordinado más de 20 proyectos de investigación y 17 convenios de colaboración con empresas relacionadas del sector agrario. Además de publicar más de 60 artículos en revistas científicas internacionales. Es coautor de 10 patentes de máquinas. Y también es miembro del European Bioeconomy Stakeholders Panel.
 
 
-El IVIA celebra este año su 150 aniversario, ¿cuál ha sido su evolución durante este siglo y medio y cuáles las áreas en las que se ha notado un mayor impulso y actividad innovadora?
 
Realmente celebramos que en 2018 se cumplen 150 años de la creación del Jardín Provincial de Aclimatación en Valencia, entidad precursora de una serie de instituciones que de forma ininterrumpida acabaron constituyendo el actual Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA). Este aniversario es el resultado de una apuesta de 150 años por la investigación pública en favor de la generación y la aplicación del conocimiento científico en nuestra agricultura.
 
A lo largo del siglo XX, estas instituciones dieron un impulso al desarrollo del sector arrocero mediante la investigación sobre nuevas especies, el desarrollo de nuevas variedades y de conocimientos para el control de las plagas y enfermedades. Asimismo, realizaron una importante tarea de investigación sobre especies entomófagas y su cría en insectarios, bases del control biológico de plagas.
 
Desde mediados del siglo XX gran parte del trabajo se focalizó en la producción y la exportación de cítricos, por ser una importantísima fuente de divisas para nuestra economía. En horticultura, fueron notables los resultados de los programas de mejora de variedades y la divulgación de técnicas de cultivo modernas para tomate, pimiento, judías, alcachofa y cardo, melón y sandía o cebolla.
 
Ya a finales del siglo XX y principios del XXI se desarrollaron los métodos para eliminar la astringencia del caqui, lo que ha dado un importantísimo impulso a la comercialización de este producto. Asimismo, se proporcionó una solución para las infecciones del hongo Mycosphaerella, que estuvo a punto de provocar la desaparición del sector productor.
 
-En la actualidad ¿Cuáles son los focos más importantes abiertos en cuanto a innovación?
 
El IVIA actual desarrolla herramientas de biología molecular que pueden acortar extraordinariamente el desarrollo de nuevas variedades y patrones o determinar la autenticidad del material vegetal. Asimismo, genera nuevas variedades de arroz, mandarina, granado, níspero, melocotón y albaricoque y patrones de cítricos y pimientos resistentes a condiciones agroclimáticas adversas
 
En el ámbito de la protección de cultivos, diseñamos sistemas de alerta que detectan y previenen la entrada de nuevas plagas o enfermedades de las plantas, potenciamos el control biológico y desarrollamos métodos para reducir la deriva de fitosanitarios.
 
Por otra parte, disponemos de herramientas informáticas para optimizar el uso del agua de riego y proporcionamos información objetiva sobre la calidad y uso adecuado de la materia orgánica y así definir los residuos orgánicos no agrarios. Asimismo, somos punteros en el desarrollo de dispositivos y sensores para la Agricultura de Precisión.
 
También investigamos en nuevos métodos de control de enfermedades de la poscosecha. Además, el IVIA actual trabaja en la conservación de recursos genéticos ganaderos, en la reproducción y el bienestar animal y en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en granjas.
 
-Dentro de los grandes proyectos en los que se encuentra el IVIA; Enviros, y XF-Actors y POnTe, en cuanto a lucha contra la “Xylella Fastidiosa”, ¿se pueden avanzar algunos de sus resultados?
 
El IVIA trabaja en varios proyectos europeos ya que sus investigadores gozan de un reconocido prestigio internacional. El proyecto Enviros es todavía muy reciente por lo que ahora solo podemos explicar que en este proyecto se evaluará el comportamiento de nuevos patrones de vid frente a condiciones de elevada salinidad y sequía, consecuencias fundamentales del cambio climático en el arco mediterráneo. También se valorará el uso de aguas de riego no convencionales, procedentes de procesos de depuración.

En el proyecto XFactors, el IVIA coordina el grupo de trabajo sobre análisis de riesgos, cuyo objetivo es evaluar la posible expansión de X. fastidiosa a regiones todavía libres de la enfermedad. El IVIA participa en el desarrollo de modelos matemáticos que permitirán estimar la capacidad de la bacteria para establecerse y diseminarse, lo que servirá para el diseño de estrategias para la erradicación o control de la enfermedad.
 
Además, desarrolla métodos rápidos de detección y trabaja en la posibilidad de utilizar virus que ataquen específicamente a esta bacteria. También se ha desarrollado un prototipo de robot para detectar las plantas infectadas, aunque no presenten síntomas de la enfermedad.
 
-En el último año el MAGRAMA ha reducido el número de sustancias fitosanitarias en el campo, ¿Considera esencial en este sentido la investigación para contar con alternativas con el mismo resultado?
 
La sociedad europea reclama cada vez con mayor insistencia que se reduzca la utilización de productos fitosanitarios y para ello ha elaborado diversas directivas de aplicación obligatoria en los Estados Miembros de la Unión Europea. El Ministerio, en cumplimiento con los compromisos alcanzados con la Unión, debe reducir el número de sustancias autorizadas.
 
Pero si no se encuentran métodos alternativos para el control de las poblaciones de insectos plaga y de las enfermedades fúngicas y bacterianas de las plantas, se compromete la viabilidad económica de numerosas explotaciones agrarias.
 
En consecuencia, es fundamental el desarrollo de nuevos métodos de control de plagas y enfermedades de las plantas y, por ello, en el IVIA estamos investigando en el estudio de la fauna autóctona, para detectar parásitos o parasitoides de las plagas actuales y en métodos para favorecer su conservación y desarrollo poblacional, con el fin de reducir las poblaciones de fitófagos por medios naturales. Contribuimos, mediante una investigación científica rigurosa, a que cada vez existan más métodos alternativos a los productos fitosanitarios convencionales. Sin embargo, por ahora, son necesarios en muchos casos.
 
-En el terreno de los fitosanitarios, ¿Hay suficiente información para los agricultores, los considera necesarios?
 
Me parece importantísima la formación e información de los agricultores y agricultoras, porque estas personas son las que mayoritariamente eligen los productos y realizan los tratamientos y, por tanto, también son las más expuestas a los efectos secundarios nocivos.
 
Considero que se debe potenciar la difusión de información no solo sobre las sustancias activas, sino también sobre la manipulación de los productos y sobre las máquinas y cualquier otro sistema de aplicación.
 
La correcta distribución de los productos fitosanitarios depende enormemente de la utilización adecuada de los equipos para la distribución del producto en el campo. Aunque se está haciendo un gran esfuerzo en formar a los aplicadores todavía queda mucho camino por recorrer y habría que redoblar los esfuerzos.
 
-¿Hacia dónde cree que evoluciona el futuro de la agricultura?
 
En mi opinión, la sociedad reclama un nuevo modelo productivo agroalimentario que responda a una necesidad básica de la población: garantizar la seguridad alimentaria. Esto consiste en abastecer a toda la población de suficientes alimentos, de máxima calidad, sanos, nutritivos, de una manera sostenible económica, medioambiental y socialmente-.
 
Para ello hemos de trabajar para que la actividad agraria genere rentas adecuadas a los productores y, al mismo tiempo, lo haga de manera respetuosa con el medioambiente.
 
En el futuro no habrá agricultura sin agricultores ni ganaderos, es decir, sin sostenibilidad económica y social, pero tampoco habrá agricultura sin investigación, ya que esta tiene un papel fundamental en el desarrollo de la sostenibilidad económica y medioambiental de la actividad agraria. De ahí la importancia de que las instituciones de investigación pública como el IVIA sigan trabajando en generar y aplicar el conocimiento científico.
 



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